Las corrientes de la oposición venezolana dentro de Venezuela han observado en líneas generales con entusiasmo el operativo militar de Estados Unidos que terminó con la captura del presidente, Nicolás Maduro. Pero ha habido también cautela. Los reparos que Donald Trump puso acerca del papel que desempeñaría María Corina Machado en un hipotético proceso de transición a la democracia aumentan la sensación de no estar conduciendo del todo el proceso político en desarrollo.
Machado emitió un comunicado nada más conocerse el arresto de Maduro, en el que respaldaba el ataque militar y ofrecía la disposición de su movimiento a ponerse al frente del país. El tono de la dirigente, que lleva meses tratando de fortalecer el apoyo de la Casa Blanca y del Departamento de Estado, era de profecía cumplida. En el texto, titulado Llegó la hora de la libertad, la dirigente venezolana, reconocida en octubre con el último Premio Nobel de la Paz, afirmaba: “Maduro enfrenta hoy a la justicia internacional por los crímenes atroces contra los venezolanos y los ciudadanos de muchas otras naciones. Ante su negativa a aceptar una salida negociada, el Gobierno de Estados Unidos ha cumplido su promesa de hacer valer la ley […]. Es hora de los ciudadanos. Los que arriesgamos todo por la democracia el 28 de julio de 2024. Los que elegimos presidente a Edmundo González Urrutia como legítimo presidente de Venezuela, quien debe asumir de inmediato su mandato constitucional y ser reconocido como comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas”.
Al conocer la noticia del arresto de Maduro, González Urrutia afirmó en su cuenta de X: “Venezolanos, son horas decisivas, sepan que estamos listos para la gran operación de reconstrucción de nuestra nación”.
Venezolanos, son horas decisivas, sepan que estamos listos para la gran operación de la reconstrucción de nuestra nación. https://t.co/6NtXOsZAQf
— Edmundo González (@EdmundoGU) January 3, 2026
Una multitud de interrogantes, mientras tanto, sobrevuela el clima político venezolano. Algunos dirigentes de los sectores opositores habitualmente más cercanos a los intereses del Gobierno condenaron con todas sus letras el ataque estadounidense. Los que pasaron a la clandestinidad, mantuvieron su silencio. Los del exilio —como Leopoldo López— expresaron su júbilo y compartieron la noticia como un logro del camino a la democracia.
La conducta impredecible de Trump y sus aproximaciones unilaterales y poco ortodoxas a la crisis venezolana alimentan, por otro lado, una sensación de irritación en distintos círculos. El republicano —quien, curiosamente, rara vez o nunca nombraba directamente a Machado en sus reflexiones sobre Venezuela— afirmó en la rueda de prensa ofrecida poco después de la captura de Maduro que las fuerzas militares de Estados Unidos tendrían que asegurar una transición a la democracia y restaurar la producción petrolera “para beneficio de los venezolanos”. Pero cuando se le preguntó por el papel de María Corina Machado afirmó que “sería difícil para ella ser líder; no tiene el apoyo de todos los sectores”.
Trump había hecho unas declaraciones similares poco antes, en una conversación ofrecida a la cadena conservadora estadounidense Fox News. Consultado sobre si, una vez depuesto el régimen chavista, sería Machado la encargada de timonear la transición a la democracia en su país, la respuesta del mandatario estadounidense fue: “Bueno, vamos a tener que analizarlo ahora mismo”.
Este lunes 5 de enero está previsto que asuma sus funciones la nueva Asamblea Nacional, el Parlamento venezolano electo sin la participación de los partidos más importantes de la oposición y en medio de una enorme abstención. Una pequeña bancada de partidos opositores, unos 14 diputados en total —el más conocido de todos, Henrique Capriles—, deberá asumir la responsabilidad de verse las caras con el chavismo en un escenario intrincado y restrictivo, condicionado por la agresión militar estadounidense.
En este momento, en lo tocante al conflicto con los Estados Unidos, no hay margen en Venezuela para reflexiones sosegadas sobre los criterios de soberanía y el respeto a la voluntad popular en las elecciones de julio de 2024 o se responsabilice abiertamente al chavismo de lo sucedido. La oposición tampoco puede llamar a convocatorias para capitalizar en provecho propio las circunstancias. Cualquier análisis que pretenda matizar las sanciones internacionales al país o que justifique el ataque de Estados Unidos puede ser penado de inmediato con la cárcel.
