El mundo ha entrado en una época de confrontación desbocada de potencias, mientras el cambio climático galopa y la extraordinaria aceleración tecnológica acarrea peligros a la vez que oportunidades. El Foro Económico Mundial ha publicado este miércoles su estudio anual de perspectivas de riesgo, que tradicionalmente da a conocer días antes de la cita de Davos, un documento en el cual los expertos consultados consideran la “confrontación geoeconómica y los conflictos armados interestatales” los mayores peligros para el año que empieza. Los siguen los efectos del cambio climático, la polarización social y la desinformación, asunto que en los últimos años ha concentrado la alerta de los encuestados a causa de las consecuencias políticas y geopolíticas que acarrea.
El estudio consulta la opinión de 1.300 líderes y expertos en ámbito gubernamental, de negocios, académico o de sociedad civil. El retrato que compone es la inquietante constatación de un mundo en medio de una peligrosa metamorfosis. El porcentaje de encuestados que cree que el mundo afronta una fase tempestuosa o turbulenta se ha incrementado 14 puntos con respecto al estudio del año anterior, con un 8% decantándose por la primera (riesgos globales catastróficos inminentes) y un 42% por la segunda (riesgo catastrófico global elevado). Otro 40% se decanta por la opción de inestabilidad y riesgo moderado de catástrofes globales, mientras solo un 10% apuesta por un escenario calmo o estable.
El temor geoeconómico resulta claramente espoleado por el colapso del sistema multilateral que garantizaba ciertos equilibrios comerciales, seguridad de inversiones y de cadenas de suministro. La economía mundial ha capeado más o menos indemne el primer año del segundo mandato de Donald Trump, pero ese sistema multilateral se halla hoy en fase de demolición, con el empuje decisivo del principal país que contribuyó a su construcción, Estados Unidos, y la incertidumbre es elevada.
Trump es uno de los 65 jefes de Estado o de Gobierno cuya asistencia está prevista en la gran reunión anual del foro, que se celebrará la semana que viene en la localidad alpina suiza de Davos —entre ellos también el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez—. Multitud de jefes empresariales o destacados académicos, pensadores y activistas también participarán en una cita marcada por una profunda convulsión que amenaza el orden internacionalizado del cual, en varios sentidos, Davos ha sido bandera.
Se trata de una reconfiguración de orden peligrosa que explica por qué el riesgo de conflictos armados interestatales es percibido como tan grave. Los estudios del sector apuntan de forma inequívoca a un crecimiento del número de fallecidos en ese tipo de conflictos y de refugiados.
Es interesante notar que, preguntados por diferentes escenarios de perspectiva geopolítica, los encuestados consideran de forma muy mayoritaria (68%) que el marco del nuevo mundo es uno de multipolaridad en el cual potencias grandes y medias compiten y conforman normas regionales; un 14% cree que vamos hacia un orden bipolar dominado por dos superpotencias; un 12% apuesta por una realineación hacia un nuevo orden liderado por una superpotencia alternativa (cabe intuir que los encuestados piensan en China).
Cuando el ejercicio de previsión de riesgos se hace a diez años vista, el escenario cambia considerablemente, con preocupaciones relacionadas con el cambio climático copando los tres primeros puestos, y con una aguda inquietud ante el riesgo de efectos adversos del desarrollo de la IA, asunto que se coloca en quinta posición.
