
Sara Khadem, de 28 años, siente la obligación moral de hablar sin miedo sobre lo que pasa en su país de origen, Irán, desde su casa en Andalucía, donde vive (con su marido y un hijo de cuatro años) como española desde que se negó a jugar con velo el Mundial Rápido de ajedrez en Almaty (Kazajistán), en diciembre de 2022. Las imágenes atroces que le envían, con centenares de cadáveres y tremendos gritos de los familiares que deben pagar por acceder a ellos, la incitan a hablar de nuevo (por videollamada) con EL PAÍS, que ya la entrevistó en profundidad hace tres años.
El pasado día 12, el multipremiado escritor español David Uclés recibió un galardón del club madrileño Ajedrez con Cabeza por sus metáforas sobre la guerra civil española y el ajedrez en La península de las casas vacías. “Los peones siempre pierden”, resume el novelista. Tres días antes, Khadem había publicado en Instagram una posición con un montón de peones blancos en dos tercios del tablero y unas pocas piezas negras (sin peones) en un rincón, que representan al Gobierno de Teherán.
Pregunta. ¿Los peones iraníes terminarán ganando esta partida en un país donde el 60% de la población es menor de 30 años y las mujeres apenas ocupan el 7% de los escaños en el Parlamento a pesar de ser el 60% de los universitarios?
Respuesta. Aunque ahora mismo el número de muertos es espantoso (algunas fuentes hablan de más de 20.000, pero sería igual de horrible si son 500), creo que el cambio de régimen ocurrirá muy pronto. Y hay muchos iraníes dispuestos a invertir si eso ocurre. Pero necesitamos más ayuda del exterior, debemos ser escuchados. En anteriores protestas, un montón de chicas guapas quitándose el velo eran muy atractivas para los medios occidentales. Pero lo que pasa ahora es un asesinato masivo contra unas protestas extendidas por todo el país, y no veo que se hable de eso con la misma intensidad.
P. ¿Qué información recibe desde dentro?
R. Las imágenes de los cadáveres son horripilantes. Aunque es ilegal, los ciudadanos conectados al satélite Starlink ponen en contacto a amigos o familiares que necesitan hablarse, porque internet está cortado. Es muy importante que la gente entienda que esto no es una protesta causada por EEUU e Israel, como se está diciendo. Esa teoría le viene muy bien al Gobierno, que así se arroga el derecho moral de matar a cualquiera. La raíz está en la retirada de los tipos de cambio preferentes para productos de primera necesidad, lo que causó enormes subidas de precios en los bazares y mercados.
P. Los enemigos de mi enemigo son mis amigos. ¿Es esto aplicable a Trump y Netanyahu en Irán, a pesar de lo que han hecho en Venezuela y Gaza, respectivamente?
R. Sí. Entiendo que, desde fuera, se critique lo que Trump ha hecho en Venezuela porque viola el derecho internacional. Pero también supongo que desde dentro del país mucha gente lo verá con otros ojos. La situación de los iraníes es tan horrible, con sus vidas en peligro, que cualquier solución es bienvenida. No se trata de que Trump lo solucione, sino de que haya una solución. La clave no es Trump, sino el pueblo iraní.
P. Él ha dicho que intervendrá si se sigue matando a manifestantes. Pero también ha dejado claro que su interés en Venezuela no es la democracia. Quizá tampoco lo sea en Irán, y cabe suponer lo mismo de Netanyahu.
R. Lo que dijo Trump sobre Irán es la esperanza de los manifestantes. Hablar en este momento de las intenciones de Trump o Netanyahu es caminar en la dirección equivocada. Han matado a un montón de gente, y eso es lo que debe parar como sea, por encima de cualquier otra consideración. He llegado a leer que ir contra la República Islámica equivale a ser contrario a Palestina, dado que el actual Gobierno iraní apoya esa causa. Pero, como dice un periodista palestino, un gobierno que mata a su propio pueblo no puede liberar otras naciones.
P. ¿El hijo del último shah, Reza Pahlevi, residente en EE UU, sería una buena solución?
R. Nunca me he pronunciado por una alternativa concreta al régimen actual porque no soy una activista política. Veo que parte de los manifestantes corean el nombre de Reza Pahlevi; no creo que necesitemos una monarquía, aunque él asegura que sus planes son otros para los próximos dos o tres años, y que no quiere ser rey, sino que la gente decida. Pero no nos desviemos de lo realmente esencial: primero hay que cambiar el régimen, y luego la gente votará por lo que prefiera.
P. ¿Tiene usted miedo?
R. Por mí no. Mis padres, otros familiares y amigos están en Irán. Pero temo que, si estas protestas no tienen éxito, haya todavía más víctimas porque ejecuten a buena parte de los detenidos. Siempre dije que esto era algo que tenía que hacer el pueblo de Irán, y ahora ya ha cumplido con su parte. Mucha gente salió a la calle y mucha gente ha perdido la vida. Pero parece que el pueblo por sí solo no puede resolver esta situación. Sobre todo, quiero recalcar una idea: lo prioritario en esta situación no es la política internacional, son los derechos humanos.
