
Francia ha dado este miércoles un paso más en la avanzadilla europea para hacer frente a la política imperialista del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y ha reclamado expresamente activar a la OTAN en Groenlandia. París quiere un “ejercicio de la OTAN en Groenlandia” y está “dispuesta a contribuir”, ha indicado el Elíseo, mientras Trump insiste en que quiere apoderarse de la gigantesca isla ártica, que pertenece a Dinamarca.
Varios países europeos, entre ellos Francia, Alemania y el Reino Unido, ya han enviado en los últimos días personal militar a este territorio para una misión de reconocimiento con vistas a un ejercicio danés organizado con aliados de la OTAN, pero fuera del marco de la Alianza Atlántica; y, por lo tanto, sin la implicación de Estados Unidos. El movimiento provocó la ira de Trump, quien amenazó a los aliados que participaban en estas maniobras con imponerles nuevos aranceles de hasta el 25%.
Ahora, por primera vez, lejos de amedrentarse, los aliados y la UE suben la apuesta y amagan con activar una misión de la OTAN en la isla. “Un ejercicio de la OTAN propiamente dicho permitiría implicar a Washington y mostrar que la seguridad en el Ártico es tomada en serio por los europeos”, argumentan en París. El problema es que no está claro si ese ejercicio implicaría a EE UU o, por el contrario, lo alejaría de la Alianza Atlántica y rompería la unidad.
Donald Trump, a quien la prensa preguntó el martes hasta dónde estaría dispuesto a llegar para adquirir Groenlandia, respondió: “Lo descubrirán”. “Creo que va a pasar algo que será muy positivo para todo el mundo”, añadió.
La paradoja de esta situación es que tanto Estados Unidos —el país que está amenazando con anexionarse Groenlandia por las buenas o por las malas— como Dinamarca —el país al que pertenece la isla como territorio autónomo— son miembros de la OTAN. Y el tratado que rige esta organización prevé que cualquier ataque a un Estado miembro se considerará un ataque a todos y activará los mecanismos de protección colectiva.
