La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha dicho este jueves que ha recibido garantías de que el principio de acuerdo sobre Groenlandia en el que Estados Unidos trabaja con la OTAN no discute la soberanía de Dinamarca sobre ese territorio autónomo, según le informó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Es una precisión clave: la integridad territorial y soberanía del espacio europeo ha sido la línea roja marcada no solo por Copenhague, sino por toda la UE, en los vertiginosos días de crisis transatlántica desatada por la amenaza de aranceles lanzada por Donald Trump el pasado sábado si no se salía con la suya en la isla ártica y que ha llevado a que los Veintisiete se reúnan de emergencia este jueves en Bruselas.
“La OTAN conoce absolutamente la posición del Reino de Dinamarca. Podemos negociar sobre todo lo político: seguridad, inversiones, economía. Pero no podemos negociar sobre nuestra soberanía. Me han informado de que tampoco ha sido el caso. Por supuesto, solo Dinamarca y Groenlandia pueden tomar decisiones en cuestiones que conciernen a Dinamarca y Groenlandia”, ha declarado Frederiksen en un comunicado.
El canciller alemán, Friedrich Merz, saludó con satisfacción el desarrollo de la negociación en su intervención en el Foro de Davos. “Doy la bienvenida a las declaraciones del presidente Trump”, dijo, en referencia al mensaje con el cual el líder estadounidense anunciaba que se han sentado las bases de un acuerdo y retiraba la amenaza de aranceles. “Este es el camino correcto. Es el camino correcto porque cualquier amenaza de adquirir territorio europeo con la fuerza sería inaceptable. Y los nuevos aranceles erosionarían los cimientos de las relaciones transatlánticas”, dijo el canciller.
Pese a que el anuncio de un principio de acuerdo y la retirada, por parte de Trump, de la amenaza del uso de la fuerza y de represalias arancelarias contra los países que enviaron soldados a Groenlandia parecen haber relajado la tensión entre los bloques aliados, la UE no baja la guardia y mantiene su cita extraordinaria para evaluar los “últimos acontecimientos en las relaciones transatlánticas y sus implicaciones para la UE”, como sigue rezando la invitación a la reunión, fijada a las 19.00 de este jueves.
La noticia del acuerdo, gestado durante el Foro Económico de Davos que ha reunido a muchos líderes internacionales en la ciudad suiza estos días, ha sido acogida con alivio generalizado. Pero la cautela de las reacciones iniciales de las capitales europeas —escasas y con palabras muy medidas— dan cuenta de lo poco que se fía Europa de un EE UU que no ha parado de dar bandazos —y lanzar amenazas— desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, del que esta semana se cumple justo un año.
Aunque Rutte, uno de los pocos políticos europeos a los que Trump parece escuchar, no figura por el momento en la lista de invitados a la cumbre extraordinaria europea, varios de los socios comunitarios y de los máximos responsables europeos han sido informados de algunos detalles del acuerdo por la propia Alianza. Otro de los que al parecer estuvo implicado en las discusiones es el canciller alemán, Friedrich Merz, según medios alemanes como Der Spiegel o Die Welt, que han adelantado más detalles del acuerdo.
Según estos medios, este se basa en cuatro pilares: para empezar, la amenaza de hasta un 25% de aranceles de Trump contra los ocho países que habían enviado soldados a Groenlandia, queda definitivamente fuera de la mesa, como adelantó el propio estadounidense la víspera. El pacto prevé además renegociar el acuerdo sobre el estacionamiento de tropas estadounidenses en Groenlandia, cerrado en 1951 y enmendado una primera vez en 2004. En la nueva formulación del acuerdo, deberá incluirse específicamente una cláusula sobre la Cúpula Dorada, el gigantesco escudo antimisiles que Trump quiere establecer inspirado en el que tiene Israel.
El tercer “pilar” del acuerdo es un “derecho de participación” de EE UU en el control de las inversiones en Groenlandia que le permitirá a Washington ejercer un veto de facto si países no pertenecientes a la OTAN, es decir, China o Rusia, intentan extraer materias primas o comprar infraestructuras en Groenlandia, explica Die Welt. Trump ya había adelantado que el acuerdo incluirá derechos sobre minerales de tierras raras en la isla. Finalmente, los aliados europeos de la OTAN se comprometen a reforzar su compromiso en el Ártico.
Frederiksen destacó que el Gobierno danés ha coordinado su actuación con el de Groenlandia durante todo el proceso y ha mantenido un “estrecho diálogo” con la OTAN, y que ella misma habló con Rutte “tanto antes como después de su reunión con Trump en Davos”.
“La seguridad en el Ártico es un asunto de toda la OTAN. Por eso es bueno y natural que también sea discutida entre el secretario general de la Alianza y el presidente de Estados Unidos. El Reino de Dinamarca ha trabajado durante mucho tiempo por que la OTAN aumente su compromiso en el Ártico”, apunta el comunicado.
Dinamarca quiere seguir manteniendo un diálogo “constructivo” con sus aliados sobre cómo reforzar la seguridad en el Ártico, incluido el sistema de defensa antimisiles Golden Dome, “partiendo de que transcurra con respeto por nuestra integridad territorial”, añadió la primera ministra danesa.
En el mismo sentido se pronunció Rutte en una entrevista con la cadena estadounidense Fox News. El secretario general de la OTAN aseguró que la soberanía danesa de Groenlandia “no fue abordada” durante su encuentro de este miércoles en Davos con Trump. “Ese tema no se planteó en mis conversaciones con el presidente”, señaló al ser preguntado sobre si Groenlandia permanecería bajo soberanía de Dinamarca.
Rutte declaró: “[Trump] está muy centrado en lo que debemos hacer para asegurarnos de proteger esa enorme región del Ártico, donde se están produciendo cambios actualmente y donde China y Rusia son cada vez más activos”.
El jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, había anunciado la víspera en el Foro Económico Mundial un acuerdo con la OTAN sobre la isla ártica “realmente fantástico”: “Tenemos todo lo que queríamos”, dijo. En declaraciones a los periodistas antes de abandonar el Centro de Congresos de Davos, el mandatario aseguró que se trata de “un acuerdo para la seguridad nacional e internacional” y “a largo plazo”.
Según el mandatario estadounidense, el texto de este acuerdo será hecho público pronto, puesto que todavía se está trabajando en los detalles, aunque agregó que está en una fase avanzada. Frederiksen tiene previsto viajar este jueves a Londres para reunirse con su homólogo británico, Keir Starmer, y se desplazará luego a Bruselas para participar en la cumbre extraordinaria de líderes de la Unión Europea sobre la cuestión de Groenlandia y Estados Unidos.
