
La tormenta Fern sigue causando estragos en Estados Unidos tras uno de los fines de semana más crudos que se recuerdan. El gran temporal de hielo, nieve y temperaturas que han llegado a hasta -45ºC está azotando el este del país, tras haber provocado daños y fallecidos a su paso por el sur y el centro de Estados Unidos. Las últimas cifras oficiales recogen al menos 14 muertos como consecuencia de las condiciones extremas en Texas, Nueva York, Luisiana y Kansas. Además, la tormenta ha dejado más de 18.000 vuelos cancelados, la mayor cifra desde la pandemia, según recogen las autoridades aeroportuarias. Más de 800.000 personas están sin electricidad tras los cortes de suministro provocados por la tormenta.
En Frisco, una localidad cerca de Dallas, Texas, una joven de 16 años ha fallecido en un accidente de trineo, según la policía local. La víctima y otra joven iban montadas en un trineo tirado por un automóvil cuando chocó contra un árbol. En el área de Austin, una víctima fue encontrada muerta en el estacionamiento de una gasolinera abandonada por aparente hipotermia, tal y como recogen las autoridades. Otras cinco personas han muerto en la ciudad de Nueva York, según han informado las autoridades locales. También se ha comunicado un fallecimiento en Massachusetts, tres en Tennessee, dos en Luisiana y una en Kansas, según fuentes oficiales.
El Servicio Nacional de Meteorología asegura que este lunes la tormenta, cuyas consecuencias han sufrido 270 millones de personas, según los datos más recientes, remitirá en las próximas horas, pero las temperaturas seguirán bajo cero en muchos lugares tras la acumulación de hielo y nieve. Los últimos coletazos de la borrasca Fern se están produciendo en Nueva Inglaterra. Sin embargo, el organismo advierte de que la copiosa nieve caída en los últimos días y el hielo “prolongará los peligrosos impactos en los viajes y la infraestructura”.
El transporte aéreo también ha resultado fuertemente impactado. La red aeroporturaria estadounidense ha comunicado más de 18.000 cancelaciones y más de 17.000 retrasos, cifras que no se veían desde la pandemia, según ha anunciado el secretario de Transportes Sean Duffy. Este lunes la cifra asciende a más de 3.000 vuelos cancelados, según el portal de control del tráfico Flightaware. Así, el aeropuerto internacional Charlotte Douglas, en Carolina del Norte, suspendió 556 viajes, mientras que el aeródromo Hartsfield Jackson, en Atlanta, 538 viajes. Uno de los más concurridos del país, el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, ha confirmado que a partir de este lunes irá retomando la normalidad.
El temporal Fern también ha dejado consecuencias en el precio del petróleo. Según una nota de analistas de JPMorgan, se han perdido 250.000 barriles de producción de crudo en Estados Unidos debido al clima severo, incluyendo descensos en el campo Bakken (Oklahoma) y en zonas de Texas. La división de análisis financiero del banco sueco SEB destaca que “el clima invernal inusualmente frío en EE UU, con una mayor demanda de combustible para calefacción y probables cortes en el suministro de petróleo, probablemente fue parte del impulso del precio al final de la semana pasada”. El barril de petróleo Brent creció un 2,7% en los últimos siete días.
Más de 800.000 personas siguen sin suministro eléctrico como consecuencia de los cortes por el mal tiempo, según datos del portal PowerOutages.com. Las autoridades explican que la acumulación de un centímetro y medio de nieve o hielo en los cables del tendido eléctrico es suficiente para tumbar una línea. El temporal ha tumbado multitud de árboles y ha roto ramas que han inutilizado algunos puntos de la red eléctrica.
Para paliar la situación, el Departamento de Energía de Estados Unidos ha ordenado que el operador de la red eléctrica de Texas use la generación de respaldo en centros de datos y otras instalaciones de alto consumo energético para evitar más apagones. El secretario de Energía, Chris Wright, ha afirmado que la Administración de Donald Trump está comprometida a liberar toda la generación de energía disponible necesaria para mantener a los estadounidenses seguros mientras pase el temporal.
La acumulación de nieve ha sido importante en ciudades como Nueva York, donde se han registrado 28 centímetros. El alcalde de la ciudad, Zohran Mamadani, ha confirmado que no habrá clases presenciales “para garantizar la seguridad de todos”. En Filadelfia, hacía una década que no se acumulaban los 20 centímetros registrados con Fern. En Pensilvania, la capa ha sido de más de 50 centímetros.
