El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue tejiendo los hilos del poder en Venezuela. Ha reconocido que este jueves ha mantenido una nueva conversación con la líder opositora María Corina Machado, quien lleva una semana en Washington manteniendo reuniones con diferentes autoridades para tratar de buscar aliados a su causa. “Me gusta mucho”, ha manifestado.
Desde el Air Force One, el avión presidencial, que viaja de vuelta desde Davos (Suiza), donde ha participado en las conferencias del Foro Económico Mundial, Trump ha desvelado a los periodistas que lo acompañan que ha vuelto a conversar con Machado: “Hablamos. Tenemos una muy buena relación. Es una gran mujer. Una mujer muy buena que ha atravesado mucho”.
El mandatario estadounidense recibió el pasado jueves a la líder opositora venezolana en la Casa Blanca donde mantuvieron un almuerzo. Machado aprovechó para entregarle la medalla del Premio Nobel de la Paz, que ella recibió el pasado octubre, y que tanto ansíaba Trump. “Pueden tener la seguridad de que el presidente Trump está comprometido con la libertad de todos los presos políticos de Venezuela y con la libertad de todos los venezolanos”, dijo la venezolana tras el encuentro.
Pese a que ha reconocido que mantiene buena relación con Machado, el inquilino del Despacho Oval ha enfatizado que la actual presidenta del país latinoamericano, Delcy Rodríguez, también cuenta con su apoyo. “Ha demostrado hasta ahora un liderazgo muy fuerte”, subrayó a preguntas de los periodistas.
“También hablé con María (Corina Machado) hoy y me gusta mucho, pero Delcy (Rodríguez) ha demostrado un liderazgo muy fuerte”, ha insistido a los periodistas.
Una flota se dirige hacia Irán
Durante la charla en el avión presidencial, Trump también ha desvelado que una flota de barcos de “la armada” de Estados Unidos se dirige hacia Irán. “Tenemos muchos barcos que van en esa dirección, por si acaso… preferiría que no pasara nada, pero los estamos vigilando muy de cerca”, dijo el mandatario, que instó al régimen de Teherán a poner fin a los asesinatos de manifestantes.
El portaaviones USS Abraham Lincoln junto con otros destructores de misiles guiados navegan hacia Oriente Próximo donde se espera que lleguen en los próximos días, según confirmaron funcionarios gubernamentales a Reuters. El jefe de Estado aseguró: “Tenemos una armada… que se dirige en esa dirección, y tal vez no tengamos que usarla”.
Dos barajas en Venezuela
El líder estadounidense juega con dos barajas en Venezuela. Mientras reconoce el liderazgo de la actual presidenta venezolana, heredera del régimen chavista, destaca la buena relación que mantiene con la opositora. De hecho, esta semana ha abierto la puerta por primera vez a que Machado tenga un papel destacado en el futuro del país latinoamericano.
“Tal vez podamos involucrarla de alguna manera. Me encantaría poder hacerlo”, deslizó el martes durante la rueda de prensa para celebrar su primer año en la Casa Blanca en su segundo mandato.
Machado lleva en Washington una semana, donde está intensificando sus contactos con legisladores estadounindeses, organismos internacionales y otros estamentos de poder, donde ha trasladado su inquietud por la situación de los presos políticos venezolanos que aún siguen apresados por el régimen chavista. Además, Machado ha insistido en la necesidad de una transición política en su país, que permita cambiar el régimen. Por eso, esta semana ha remarcado que le encantaría “regresar lo antes posible” a Venezuela.
La Administración Trump derrocó a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, desde entonces ha apoyado a Rodríguez como presidenta del país en una especia de tutela. El presidente estadounidense repite con frecuencia lo bien que están colaborando las nuevas autoridades venezolanas, que han entregado ya 50 millones de barriles de petróleo a Washington. La Casa Blanca no oculta que quiere controlar las vastas reservas de petróleo de Venezuela y reflotar la industria del crudo, en una estrategia en la que quiere involucar a las grandes petroleras estadounidenses.
