
No era la droga. O al menos no solo. A Estados Unidos le interesa el petróleo venezolano. El presidente estadounidense, Donald Trump, lo ha dejado claro este sábado durante la conferencia de prensa para explicar los detalles de la operación militar en territorio venezolano para capturar al presidente, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, acusados de narcoterrorismo. “Nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, invertirán miles de millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera, que está en muy mal estado, y comenzar a generar ingresos para el país”, ha manifestado el líder estadounidense rodeado de su Estado Mayor del ejército desde su mansión de Mar-a-Lago, en Florida, donde ha podido observar en directo el desarrollo de la operación militar.
El presidente de Estados Unidos ha remarcado que recuperará el sector energético del país caribeño. “Como todos saben, el negocio petrolero en Venezuela ha sido un fracaso, un fracaso total, durante mucho tiempo. No estaban extrayendo casi nada, en comparación con lo que podrían haber extraído y lo que podría haber sucedido”, ha asegurado.
El crudo venezolano es codiciado por las empresas estadounidenses. El país caribeño tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, incluso mayores que las de Arabia Saudí. Los yacimientos situados en la faja del Orinoco albergan más del 15% de todas las reservas mundiales. Los analistas consideran que si se concedieran licencias a empresas extranjeras y se ofrecieran garantías económicas de que no se repetirá la expropiación de finales de los años 2000, Venezuela podría convertirse en una potencia petrolera a partir de la década de 2030.
El petróleo de Venezuela, además, es especial y característico. Es más pesado y costoso de extraer que el de Oriente Próximo, pero su alto contenido en azufre lo hace especialmente codiciado por las refinerías más sofisticadas. A pesar de las sanciones vigentes desde hace casi una década, endurecidas hace unos meses por Trump, Venezuela vende crudo a China, la India y también a Estados Unidos.
Una industria en decadencia
Pese a estas ventajas comparativas, décadas de falta de inversión, corrupción, mala gestión y polémicas expropiaciones ahuyentaron a las empresas extranjeras. Sin su capital y su tecnología, las empresas locales no han sabido explotar los generosos yacimientos venezolanos.
“La infraestructura está podrida. De hecho, es muy peligrosa. Es, ya sabes, un territorio explosivo. El petróleo es muy peligroso. Es muy peligroso extraerlo del suelo. Puede matar a mucha gente. Ha matado a mucha gente precisamente por eso. La infraestructura es vieja. Está podrida. Gran parte de ella es material que pusimos allí hace 25 años, y vamos a sustituirla, y vamos a sacar mucho dinero para poder cuidar del país”, ha manifestado Trump.
“Tenemos que estar rodeados de países seguros, pero también tenemos que tener energía. Es muy importante, tenemos que tener energía de verdad, no donde solo obtienen el 4% o el 5% de la energía del subsuelo”, ha manifestado el presidente, quien ha insistido que las compañías petroleras estadounidenses volverán al país caribeño para invertir y reconstruir la que una vez fue próspera industria del crudo venezolana.
No solo petróleo
Venezuela, socio fundador de la OPEP, produce actualmente poco más de un millón de barriles diarios, lejos de los 3,5 millones de barriles que producía al final de la década de los noventa, cuando el país era una potencia global del sector de los hidrocarburos, con el 10% de la producción mundial de crudo. Ahora la república bolivariana apenas representa el 1%.
Para hacerse una idea del declive del sector en Venezuela, la industria del crudo del país llegó a ser la mayor exportadora del mundo. Ahora ocupa el puesto 21 entre los productores mundiales. Y está a punto de ser superado por su vecino Guyana, un país mucho más pequeño.
“Vamos a gobernar el país hasta que podamos realizar una transición segura, adecuada y sensata”, dijo el presidente y magnate que se hizo rico especulando en el sector inmobiliario de Nueva York. Cuando le preguntaron a Trump si tendrían que mantener la presión en Venezuela si María Corina Machado, la líder opositora, no logra gobernar el país, dijo: “No nos costará nada, porque el dinero que sale del subsuelo es muy considerable, así que no nos costará nada”.
No solo se trata del petróleo. También están en juego minerales y tierras raras. La república caribeña es un país muy rico en recursos naturales. Además de petróleo, cuenta con importantes reservas de gas natural, oro, hierro, bauxita y coltán, uno de los minerales necesarios para las baterías. También posee grandes yacimientos de cobre, níquel, titanio y zinc.
“Queremos estar rodeados de países que no alberguen a todos nuestros enemigos en todo el mundo. Eso era lo que estaba sucediendo, y no queremos que eso siga ocurriendo”, dijo en referencia a China, que ha prestado apoyo al régimen chavista. “Pero vamos a reconstruir, y no vamos a gastar dinero. Las compañías petroleras van a invertir. Van a gastar dinero. Vamos a recuperar el petróleo que, francamente, deberíamos haber recuperado hace mucho tiempo. Mucho dinero está saliendo del subsuelo. Nos van a reembolsar todo eso. Nos van a reembolsar todo lo que gastemos”, apostilló.
Las relaciones de Estados Unidos con Venezuela han sido tensas desde hace más de dos décadas, cuando el anterior presidente, Hugo Chávez, decidió expropiar las concesiones de varias empresas internacionales, entre ellas varias estadounidenses.
Venezuela nacionalizó el petróleo en 1976 y hasta la llegada de Chávez al poder en 1998, Petróleos de Venezuela, SA (PDVSA) fue la segunda empresa petrolera del mundo. En los años noventa, durante el Gobierno de Rafael Caldera, se hizo una apertura petrolera, o internacionalización, y se formaron acuerdos con empresas extranjeras para incrementar la exploración y producción de crudo. El presidente Chávez, sin embargo, puso fin a esas colaboraciones y expropió los activos venezolanos de las principales empresas del sector, como ConocoPhillips o ExxonMobil. Desde entonces, PDVSA, con 85.000 trabajadores, se ha convertido en un instrumento de poder y corrupción. Ahora Trump insiste en que las empresas estadounidenses volverán para recuperar el control de la industria petrolera venezolana.
El otro asunto del crudo venezolano son las ventas encubiertas a China y Rusia. “¿Qué pasa con el petróleo y Rusia?“, le preguntaron los periodistas a Trump. ”Bueno, cuando hayamos aclarado las cosas, pero en cuanto a otros países que quieren petróleo, estamos en el negocio del petróleo. Vamos a venderlo. En otras palabras, venderemos petróleo, probablemente en cantidades mucho mayores, porque ellos no podían producir mucho debido al mal estado de sus infraestructuras. Así que venderemos grandes cantidades de petróleo a otros países, muchos de los cuales ya lo están utilizando, pero yo diría que vendrán muchos más”.
