El Comando Sur de los Estados Unidos afirmó en la madrugada de este martes haber llevado a cabo ataques contra tres embarcaciones en aguas internacionales, en los que murieron ocho personas. “Los servicios de inteligencia confirmaron que los buques transitaban por rutas conocidas de narcotráfico en el Pacífico oriental y se dedicaban al narcotráfico”, sostuvo el ejército en una publicación en la red social X donde adjuntó el vídeo del operativo ordenado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Estados Unidos ha bombardeado ya al menos 26 supuestas narcolanchas en el océano Pacífico y el mar Caribe, cerca de Venezuela, como parte de una campaña militar lanzada por el presidente, Donald Trump, contra el tráfico de drogas desde la región. Al menos 90 personas han sido asesinadas en estos ataques en aguas internacionales.
El uso de las fuerzas armadas ―con un enorme despliegue en el Caribe que incluye al mayor portaaviones estadounidense, el Gerald Ford―, para atacar lanchas sospechosas de narcotráfico supone un cambio radical con respecto a la forma en que Estados Unidos ha actuado históricamente. La Administración de Trump ha tratado de defender la legalidad de los ataques, que según expertos jurídicos equivalen a ejecuciones extrajudiciales ilegales. La polémica en torno a estas acciones también ha alcanzado al Congreso, donde el almirante Frank Bradley, al cargo de las operaciones en el Caribe, tuvo que comparecer después de que Hegseth fuera acusado de dar la orden de rematar con un segundo ataque a dos supervivientes en una narcolancha. Bradley negó que el secretario de Defensa diera esa orden.
“Nuestras operaciones en la región del Comando Sur son legales tanto según la legislación estadounidense como según el derecho internacional, y todas las acciones se ajustan al derecho de los conflictos armados”, insistió a principios de este mes el secretario de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, a los periodistas.
El propio Trump ha insistido en que las operaciones contra el narcotráfico son una cuestión de seguridad nacional. Además, ha amenazado reiteradamente con que “pronto” pasarán a una segunda fase con ataques terrestres contra Venezuela. Washington tiene en el punto de mira al presidente venezolano, Nicolás Maduro, al que acusa de dirigir supuestamente el cartel de los Soles, organización que ha incluido en la lista de grupos terroristas del Departamento de Estado, lo que le permite imponer más sanciones al régimen chavista.
Pese a las presiones, Trump no ha dado de momento el paso de una intervención en suelo venezolano y recientemente conversó por teléfono con Maduro. No quiso desvelar detalles, mientras que el líder venezolano aseguró que el intercambio se produjo en un tono “de respeto y cordial”.
La operación desvelada este lunes se han producido cerca de Colombia, a cuyo presidente, Gustavo Petro, también ha acusado de ser un “líder del narcotráfico”. De hecho, la semana pasada, Trump aseguró que Petro era el “siguiente”, en referencia a la estrategia de presión que realiza contra el venezolano Maduro.
